jueves, 7 de febrero de 2013

EL CEREBRO SECUESTRADO POR ADICCIONES

Imagen del cerebro - crédito: imágenes Google


¿Que hace que una persona se convierta en adicta y otras no ; es la pregunta clave en una sociedad en la de acuerdo con el VIII Estudio de Drogas en Escolares, las y los adolescentes comienzan a consumir alcohol entre los 13 y 14 años.
Para entender las adicciones, es necesario considerar el contexto en el cual vivimos. Estamos en una sociedad saturada de estímulos donde el placer es altamente valorado, pero a la vez se vive con un nivel de estrés cada vez más alto.
Estos hechos, son los que ponen a prueba la salud de nuestro cerebro, nuestro sistema nervioso y por supuesto, nuestras emociones. Todo influye en su desarrollo, las expectativas personales, la cultura postmoderna, lo valores y la exigencia laboral.
¿Pero que pasará las /l os más jóvenes?¿Son edades más vulnerables a las adicciones?

La adolescencia implica una serie de cambios en muchos niveles: físicos, emocionales, psicológicos, sociales, mentales, del crecimiento y cerebrales, los que nos llevan a cambiar nuestra manera de pensar  actuar y percibir  modificaciones en las que el cerebro tiene un fundamental rol.
Durante bastante tiempo se creyó que la niñez era el momento más importante en la formación del cerebro; sin embargo, nuevas investigaciones confirman que durante la adolescencia, las conexiones nerviosas deben cambiar para adaptarse a lo que ocurre en su entorno. Este es un punto crucial en la cual la materia gris del cerebro pasa a ser materia blanca. Recordemos que llamamos materia o sustancia gris aquellas zonas del sistema nervioso central integradas, principalmente, por zonas neuronales y  dendritas carentes de mielina. En la infancia, la materia gris se incrementa, pero en la adolescencia disminuye al convertirse en materia blanca, ya que al recubrirse de mielina, toma ese color.
Por lo tanto, es un importante cambio, ya que el cerebro comienza a organizarse de forma más eficiente y la mielina permite un aumento en la velocidad de trasmisión de las señales neuronales.
En esta etapa de la vida, el cerebro madura en diferentes áreas, pero de distintas maneras; la parte motora y sensorial se consolida antes y las involucradas en el planeamiento y toma de decisiones no llegan a la adultez hasta pasados los 20 años. Así es como un adolescente que físicamente puede parecer adulto, su madurez emocional no corresponde a su aspecto. Pero esta maduración del cerebro también es un momento vulnerable, porque las conexiones que se relacionan con las emociones están cambiando, generando un tiempo de inestabilidad, fértil campo para enfermedades como la depresión y las adicciones.

La Neurobiología considera toda adicción como un acontecimiento más amplio que una simple patología y está relacionada con el placer. La explicación de porque experimentamos placer, es la dopamina, un neurotransmisor (biomolécula que trasmite información de una neurona a otra) y que nos hace sentirnos relajados y felices.
Cuando aumenta el nivel de dopamina en el cerebro, se vive una sensación de euforia  el sistema líbico activa los circuitos de placer y desactiva los circuitos del malestar, con lo que se va condicionando nuestra conducta, sin embargo, estos no están diseñados para ser estimulados indirectamente mediante químicos y reactivos como las drogas.
La cocaína y anfetaminas actúan directamente sobre el cerebro aumentando la reabsorción de dopamina por parte de las neuronas, generan excitación, alerta, sensación de poder, euforia y desinhibición extrema.
La nicotina libera adrenalina, manteniendo al cerebro en un estado de alerta y preparado para el peligro; la cafeína se fija a los receptores de adenosina, neurotransmisor de efecto sedante, impidiendo el relajo previo al sueño. Este nos lleva a un estado de alerta que libera adrenalina y manipula la producción de dopamina, revistiendo los demás efectos de una sensación de bienestar.
El cerebro está expuesto a estos circuitos y por ello es muy difícil dejar la adicción; no es un tema solo de voluntad, sino un problema que afecta los perímetros neuronales y la fisiología básica del cuerpo, asociados con los centros del placer y del dolor.

Dentro de los factores de riegos que pueden potenciar las adicciones están: Factores genéticos, factores sociales, factores ambientales y la etapa del desarrollo de la adolescencia.
Entre las adicciones, también se encuentran algunas bastante curiosas, como ser, adicción al trabajo, al juego, al chocolate y a navegar por Internet.  Son procesos que generan sensaciones muy similares al de la droga, pero en otro contexto.
El juego es un comportamiento compulsivo en el cual se pierde el control y el cerebro no puede detenerse gestionando comportamientos exagerados para recuperar lo perdido en las apuestas; el chocolate interfiere en los centros de placer del cerebro con la diferencia de no es necesario aumentar la dosis como en las drogas adictivas y navegar por Internet afecta la micro estructura cerebral, las fibras de la sustancia blanca que conectan diversas áreas del cerebro, implicando ansiedad, falta de atención, problemas en la toma de decisiones, dificultades cognitivas y también en la relación con las demás personas.
¿Que hacer para evitar las adicciones? Los gobiernos gastan altos presupuestos para frenar las adicciones; sin embargo, este fenómeno depende de variados factores que requieren políticas publicas multidisciplinarias.  
Al conocer nuestro cerebro y saber como funciona, que nos genera placer y porqué, se podrá explicar a las / los más jóvenes el origen de las adicciones y porque es tan importante protegerse en ese periodo de la vida.
Fuente: Boletín Explora Nº48 (Publicación del Programa Explora Conicyt)
Más información (para los profesores) en Nedaeduca del Grupo Milenio.



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