jueves, 20 de diciembre de 2012

MEDICIÓN DE LA PRESIÓN CRANEAL SIN EL DOLOR DE CABEZA


La presión intracraneal

La investigación espacial ha permitido desarrollar una nueva técnica que permite medir la presión dentro del cráneo, utilizando  mediante simples auriculares, ondas de sonido.
Este dispositivo es un eficaz sistema de alerta temprana, direccionada especialmente para los pacientes que se recuperan de cirugía cerebral o accidentes que han lesionado la cabeza.
Nuestro cuerpo controla la presión permitiendo alertar oportunamente las eventuales situaciones peligrosas que le puedan afectar; lo hace con la sangre y también controla el líquido que rodea el cerebro, protegiéndolo de golpes en el cráneo.

El líquido que rodea el cerebro, es el líquido cefalorraquídeo, conocido como LCR, es un líquido transparente que baña el encéfalo y la médula espinal. Circula por el espacio subaracnoideo, los ventrículos cerebrales y el canal medular central, sumando un volumen entre 100 a 150 ml en condiciones normales. Este líquido puede enturbiarse por la presencia de leucocitos o la presencia de pigmentos biliares. Hay numerosas enfermedades que alteran su composición y su estudio es importante y con frecuencia, determinante en las infecciones meníngeas, carcinomatosis y hemorragias.
Es un componente fundamental del cuerpo humano, protege el cerebro dentro del cráneo, transporta nutrientes al tejido cerebral y se lleva los desechos. La hipertensión intracraneal  [HIC] es un trastorno serio en el que la presión del líquido dentro del cráneo es demasiado alta. El síntoma más común es un insoportable dolor de cabeza que no se alivia con ninguna medicamentación.

Los astronautas, cuando están en órbita, se basan en el sistema de cómo su cuerpo controla la presión, cuando esta debe regular la acumulación de líquido; por lo que las Agencias Espaciales están interesadas en entender su funcionamiento y adaptación a la ingravidez.
El monitoreo nos es sencillo, para lograr conocer la “presión intracraneal”, hay muchas técnicas, pero estas son incomodas, invasivas y requieren un funcionamiento profesional.
En 1994, Paul Avan, de la Universidad de Auvergne en Clermont Ferrand, Francia, investigó la posibilidad de medir los cambios de presión desarrollando un dispositivo para medir la presión del oído medio y escuchar los ecos que permiten calcular el cambio de presión entre las lecturas.
Paul estaba trabajando en este dispositivo para medir la presión intracraneal  cuando la Agencia Francesa del Espacio – CNES – le solicitó que lo utilizara en un avión, durante 22 segundos de ingravidez  de vuelo parabólico.

Reposo en cama
Después de este prometedor comienzo, fue mejorado durante un estudio de reposo en cama, que ESA organizó en el Centro Espacial Alemán  - DLR – el año pasado. La ESA ayudó instrumentalmente a mejorar el sistema y hacerlo más pequeño” dice Paul.
El reposo en cama permite a los científicos, estudiar una manera de ver como el cuerpo humano se adapta a la ingravidez; lo que permite a los investigadores probar técnicas que permitan contrarrestar los efectos negativos cuando se vive en el espacio.
  
El resultado de estos estudios, fue un ordenador del tamaño de un disco duro portátil que produce y analiza el sonido, pudiéndose utilizar incluso en entornos ruidosos, como es la sala de emergencias de un hospital.

Concordia - Antártica

Durante 2013, este dispositivo se pondrá a prueba en la base internacional de investigación Concordia ubicada en la antártica. Este experimento lo patrocina la ESA y los tripulantes que registrarán  cambios de presión  en el cráneo, vivirán en la aislada base a a 3.200 metros de altura.
Al igual que los astronautas en el espacio, quienes viven en Concordia, sufren de dolores de cabeza debido a la tensión extrema y falta de sueño.
El estudio de la presión intracraneal, dará pistas sobre como se podrá combatir el dolor y, finalmente, ayudar a la gente de las regiones más habitables de la Tierra que sufren de dolores de cabeza.  Paul comenta: “Si funciona en Concordia, funcionará en cualquier lugar”.
Fuente: ESA  Bedrest Studies – dic.2012 / Wikipedia
Enlaces:
Reposo en cama:
¿Porque los estudios de reposos en cama?
¿Quienes participan?

Entrada efectuada a las 01:33 UTC - 21.dic.2012

"LA ÚLTIMA NOCHE DEL MUNDO"




Hace unos 4.000 millones de años, en un pequeño planeta aún en formación,  aparecieron los primeros balbuceos de vida en lagunas y océanos; en momentos que los relámpagos y la luz ultravioleta del Sol, descomponían moléculas simples, ricas en hidrógeno. De la atmósfera primitiva y sus fragmentos, al combinarse espontáneamente, produjeron moléculas más complejas.  500 millones de años después, los productos se esta química se disolvían en los océanos, formando una especie de sopa orgánica cuya complejidad crecía paulatinamente. 
Hace unos 3.200 millones de años, células vivas microscópicas evolucionan sobre la Tierra. Los mares alcanzaron la consistencia de una sopa caliente y diluida. Se organizaron moléculas y se dio impulso a complejas reacciones químicas sobre una superficie de arcillas. 
Y un día surgió una molécula que por puro accidente fue capaz de fabricar bastas copias de si misma utilizando como bloques constructivos otras moléculas de la sopa. Es el primer antepasado del ácido desoxirribonucleico, el ADN, la molécula maestra de la vida en el planeta Tierra.
La vida evoluciona lentamente, y en un momento indeterminado del tiempo, aparece, la Mente.
Y como no hay nada más precioso que la Mente, su alumbramiento determinó el nacimiento de la vida inteligente.
Desde entonces, la naturaleza ha cosechado; a veces desapasionadamente, también  ha eliminado lo que no servía.

Hoy, vísperas del solsticio de verano en el hemisferio sur y de invierno en el del norte, la humanidad lo recibe con aprehensión, lo miedos ancestrales  enraizados desde épocas que no podían entender que eran esas luces colgadas cual lámparas en el cielo, los movimientos terrestres que los destruían, feroces tormentas eléctricas que incendiaban su entorno, y ocasionalmente, caída de rocas desde lo alto; aún permanecen escondidos en los recovecos del entendimiento humano.
La tecnología que desarrollaron, aún no le permite superar esos temores. Le es aún difícil comprender las maravillas del cosmos y que estas se desarrollan dentro de límites temporales diferentes al limitado período que los seres humanos viven.
Más aún, una propaganda agresiva, basada en interpretaciones de legados históricos de civilizaciones desaparecidas, de predicciones efectuadas por personas que en su momento histórico, su mundo estaba circunscrito al entorno conocido en su época; sentimientos religiosos según interpretaciones de cada creencia, influyen en su estimación de que el 21 de diciembre de 2012, ocurrirán eventos cataclísmicos. Lo que vendrá, será el inicio del verano, y el mundo seguirá su marcha con los imprevistos cotidianos de cada día.
Esta situación me hizo recordar el cuento de Ray Bradbury incluido en su libro escrito en 1951 titulado “El Hombre Ilustrado”, que relata  una situación bastante parecida. El relato se llama “La Última Noche del Mundo”; la transcribo para quienes deseen  conocer como hace más de medio siglo, un escritor visualizó el eventual comportamiento humano.
“La Última Noche del Mundo”
-¿Qué harías si supieras que ésta es la última noche del mundo?
-¿Qué haría? ¿Lo dices en serio?
-Sí, en serio.
-No sé. No lo he pensado.
El hombre se sirvió un poco más de café. En el fondo del vestíbulo las niñas jugaban sobre la alfombra con unos cubos de madera, bajo la luz de las lámparas verdes. En el aire de la tarde había un suave y limpio olor a café tostado.
-Bueno, será mejor que empieces a pensarlo.
-¡No lo dirás en serio!
El hombre asintió.
-¿Una guerra?
El hombre sacudió la cabeza.
-¿No la bomba atómica, o la bomba de hidrógeno?
-No.
-¿Una guerra bacteriológica?
-Nada de eso -dijo el hombre, revolviendo suavemente el café-. Sólo, digamos, un libro que se cierra.
-Me parece que no entiendo.
-No. Y yo tampoco, realmente. Sólo es un presentimiento. A veces me asusta. A veces no siento ningún miedo, y sólo una cierta paz.-Miró a las niñas y los cabellos amarillos que brillaban a la luz de la lámpara-. No te lo he dicho. Ocurrió por vez primera hace cuatro noches.
-¿Qué?
-Un sueño. Soñé que todo iba a terminar. Me lo decía una voz. Una voz irreconocible, pero una voz de todos modos. Y me decía que todo iba a detenerse en la Tierra. No pensé mucho en ese sueño al día siguiente, pero fui a la oficina y a media tarde sorprendí a Stan Willis mirando por la ventana, y le pregunté: “¿Qué piensas, Stan?”, y él me dijo: “Tuve un sueño anoche”. Antes de que me lo contara yo ya sabía qué sueño era ése. Podía habérselo dicho. Pero dejé que me lo contara.
-¿Era el mismo sueño?
-Idéntico. Le dije a Stan que yo había soñado lo mismo. No pareció sorprenderse. Al contrario, se tranquilizó. Luego nos pusimos a pasear por la oficina, sin darnos cuenta. No concertamos nada. Nos pusimos a caminar, simplemente cada uno por su lado, y en todas partes vimos gentes con los ojos clavados en los escritorios, o que se observaban las manos, o que miraban la calle. Hablé con algunos. Stan hizo lo mismo.
-¿Y todos habían soñado?
-Todos. El mismo sueño, exactamente.
-¿Crees que será cierto?
-Sí, nunca estuve más seguro.
-¿Y para cuándo terminará? El mundo, quiero decir.
-Para nosotros, en cierto momento de la noche. Y a medida que la noche vaya moviéndose alrededor del mundo, llegará el fin. Tardará veinticuatro horas.
Durante unos instantes no tocaron el café. Luego levantaron lentamente las tazas y bebieron mirándose a los ojos.
-¿Merecemos esto? -preguntó la mujer.
-No se trata de merecerlo o no. Es así, simplemente. Tú misma no has tratado de negarlo. ¿Por qué?
-Creo tener una razón.
-¿La que tenían todos en la oficina?
La mujer asintió.
-No quise decirte nada. Fue anoche. Y hoy las vecinas hablaban de eso entre ellas. Todas soñaron lo mismo. Pensé que era sólo una coincidencia. -La mujer levantó de la mesa el diario de la tarde-. Los periódicos no dicen nada.
-Todo el mundo lo sabe. No es necesario. -El hombre se reclinó en su silla mirándola-. ¿Tienes miedo?
-No. Siempre pensé que tendría mucho miedo, pero no.
-¿Dónde está ese instinto de autoconservación del que tanto se habla?
-No lo sé. Nadie se excita demasiado cuando todo es lógico. Y esto es lógico. De acuerdo con nuestras vidas, no podía pasar otra cosa.
-No hemos sido tan malos, ¿no es cierto?
-No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.
En el vestíbulo las niñas se reían.
-Siempre pensé que cuando esto ocurriera la gente se pondría a gritar en las calles.
-Pues no. La gente no grita ante la realidad de las cosas.
-¿Sabes?, te perderé a ti y a las chicas. Nunca me gustó la ciudad, ni mi trabajo, ni nada, excepto ustedes tres. No me faltará nada más. Salvo, quizás, los cambios de tiempo, y un vaso de agua helada cuando hace calor, y el sueño. ¿Cómo podemos estar aquí, sentados, hablando de este modo?
-No se puede hacer otra cosa.
-Claro, eso es; pues si no estaríamos haciéndolo. Me imagino que hoy, por primera vez en la historia del mundo, todos saben qué van a hacer de noche.
-Me pregunto, sin embargo, qué harán los otros, esta tarde, y durante las próximas horas.
-Ir al teatro, escuchar la radio, mirar la televisión, jugar a las cartas, acostar a los niños, acostarse. Como siempre.
-En cierto modo, podemos estar orgullosos de eso…como siempre.
El hombre permaneció inmóvil durante un rato y al fin se sirvió otro café.
-¿Por qué crees que será esta noche?
-Porque sí.
-¿Por qué no alguna otra noche del siglo pasado, o de hace cinco siglos o diez?
-Quizá porque nunca fue 19 de octubre de 2069, y ahora sí. Quizá porque esa fecha significa más que ninguna otra. Quizá porque este año las cosas son como son, en todo el mundo, y por eso es el fin.
-Hay bombarderos que esta noche estarán cumpliendo su vuelo de ida y vuelta a través del océano y que nunca llegarán a tierra.
-Eso también lo explica, en parte.
-Bueno -dijo el hombre incorporándose-, ¿qué hacemos ahora? ¿Lavamos los platos?
Lavaron los platos, y los apilaron con un cuidado especial. A las ocho y media acostaron a las niñas y les dieron el beso de buenas noches y apagaron las luces del cuarto y entornaron la puerta.
-No sé…-dijo el marido al salir del dormitorio, mirando hacia atrás, con la pipa entre los labios.
-¿Qué?
-¿Cerraremos la puerta del todo, o la dejaremos así, entornada, para que entre un poco de luz?
-¿Lo sabrán también las chicas?
-No, naturalmente que no.
El hombre y la mujer se sentaron y leyeron los periódicos y hablaron y escucharon un poco de música, y luego observaron, juntos, las brasas de la chimenea mientras el reloj daba las diez y media y las once y las once y media. Pensaron en las otras gentes del mundo, que también habían pasado la velada cada uno a su modo.
-Bueno -dijo el hombre al fin.
Besó a su mujer durante un rato.
-Nos hemos llevado bien, después de todo -dijo la mujer.
-¿Tienes ganas de llorar? -le preguntó el hombre.
-Creo que no.
Recorrieron la casa y apagaron las luces y entraron en el dormitorio. Se desvistieron en la fresca oscuridad de la noche, y retiraron las colchas.
-Las sábanas son tan limpias y frescas…
-Estoy cansada.
-Todos estamos cansados.
Se metieron en  la cama.
-Un momento -dijo la mujer.
El hombre oyó que su mujer se levantaba y entraba en la cocina. Un momento después estaba de vuelta.
-Me había olvidado de cerrar los grifos.
Había ahí algo tan cómico que el hombre tuvo que reírse.
La mujer también se rió. Sí, lo que había hecho era cómico de veras. Al fin dejaron de reírse, y se tendieron inmóviles en el fresco lecho nocturno, tomados de la mano y con las cabezas muy juntas.
-Buenas noches -dijo el hombre después de un rato.
-Buenas noches -dijo la mujer.
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 Fuente: “The Illustrated Man” Ray Bradbury  [22 de agosto de 1920 – 05 de junio de 2012] edición original  en inglés 1951.
Crédito de la imagen: 2010 Space Odyssey  - MGM

P.S: En 1969 se llevó al cine, los protagonistas principales fueron Claire Bloom y Rod Steiger. La producción de la película incluyó este cuento, pero modificó el final; ante el temor por lo que sucedería, los padres deciden sacrificar a sus hijos para no sufran.

Si lo lees, ¿Qué respuesta tendría para estas preguntas?:
-         Estas de acuerdo con las personas que invirtieron en fabricarse un refugio o compraron artículos básicos para sobrellevar una eventual salvación?
-         Si fuera una situación real, que harías?
-         Podremos aprender algo de este cuento?
-         Que opinión tienes de este cuento?