martes, 3 de abril de 2012

POLINIZACIÓN, PESTICIDAS Y DESAPARICIÓN DE LAS ABEJAS


El pasado año 2011, Pro-Chile informaba que: “Las abejas melíferas” se mueren,  y en España un grupo de investigadores le ha puesto cara y nombre a uno de los parásitos que las atacan, se llama Nosema ceranae, un hongo que infecta a las abejas por vía digestiva creando un proceso de enfermedad crónica que en dos años las sentencia a muerte. Es el llamado "Síndrome Despoblamiento de Colmenas", un fenómeno que en 2010 y sólo en España, eliminó al 50% de las colmenas, aunque en palabras de Luis Sanz, director del Centro Apícola Regional en Marchamalo (Guadalajara), lo mejor no es hablar de síndrome sino de “enfermedad". El parásito Nosema ceranae, procedente de Asia, provoca una enfermedad crónica, en el que la abeja se contagia en los puntos donde bebe, recolecta el néctar o incluso en la propia colmena donde existen restos de heces.
En Chile, la polinización es un factor importante en la producción frutícola e impacta tanto en el rendimiento como en la calidad de la fruta. Algunos frutales que requieren de insectos polinizadores son palto, almendro, durazno, cerezo, ciruelo, manzano, peral, kiwi (etc.), y el principal insecto polinizador de frutales es la abeja. La muerte de las abejas afecta a la población apícola, especialmente entre la cuarta y séptima regiones, que aparte de la sequía que afecta esta zona, otras de las razones de la muerte de las abejas son los insecticidas y malas prácticas de producción.
El 01 de abril de 2012, partió el  ONG Plan Bee, mediante una campaña que busca poder estar en los medios de comunicación a fin de conseguir la ayuda económica necesaria para detener la muerte de las colmenas y proveer a los apicultores los insumos necesarios que permitan protegerlas.
ONG Plan Bee es un organismo sin fines de lucro constituido en febrero de 2012, ubicado en La Ligua - V Región, Chile. Se formó en 2011  mediante un grupo de profesionales de Rejipro S.A. que pudieron determinar en terreno que la vida de las abejas y por consiguiente las colmenas está en peligro. Es la única ONG en Chile que apoya la vida apícola e intenta salvar a las abejas de su extinción.

Imagen: Linea y forma
Como ejemplo de cómo afecta la polinización a los árboles frutales, es lo que en la actualidad está sucediendo con el Palto. El cultivo del palto está presentando el último tiempo diversos problemas de producción que se aprecian a nivel de la polinización, ocasionando producciones bianuales y fuerte caía de fruta. El problema de polinización y cuaja parecen ser las causas principales de los bajos rendimientos, debido que la polinización se realiza mediante el uso de la Apis Melífera, que son poco activas con temperaturas bajas y que en el último tiempo se nota una marcada baja en su población.

En entradas pasadas, mencioné la inquietud de los apicultores en relación a  la desaparición sostenida de las abejas. La situación cada vez se hace más preocupante debido que estudios recientes, constatan que los pesticidas son los que juegan  un papel principal en el “colapso de las colonias” (en inglés: Colony Collapse Disorder – CCD), provocando desorientación, que lleva a  la desaparición masiva de las abejas obreras, reduciéndose  la población debido  que mueren por no poder volver a sus colmenares.

La polinización de los cultivos  está ante un serio peligro cuya consecuencia incide directamente en la alimentación de los seres humanos.
Este fenómeno alcanzo  su auge  en los Estados Unidos a partir del año 2000. y desde 2007 lo ha hecho en diversos países europeos como Bélgica, Francia, Holanda, Grecia, Italia, Portugal y España.
Imagen: abeja muerta
Aún las causas del problema, no es  bien comprendida, especialistas lo atribuyen desde los factores bióticos como los ácaros Varroa, enfermedades propias de las abejas, al estrés por cambios ambientales o a los pesticidas.

En la actualidad, dos estudios distintos,  sugieren haber encontrado una respuesta al enigma. En el año 2011, un informe del Programa de las Naciones Unidas para Medio Ambiente (PNUMA) señaló que el problema de las abejas es en la actualidad un problema global;menor descendencia, menos reinas.
El científico David Goulson de la Universidad de Stirling en Inglaterra, analizó en pruebas de campo  junto a sus colaboradores,  un total de 75 colonias Bombus Terrestris, una de las especies de aberrojo más común en Europa. Comprobaron que, suministrando a estos insectos alimentos tratados con niveles reales de un pesticida  neonicotinoide conocido como imidacloprid, se reducía drásticamente la descendencia de esta especie, frenando el crecimiento de la población.
Las colonias a las cuales se les suministró este insecticida, produjeron un 85% menos de abejas reinas que otras colonias .de control manipuladas con pesticidas.
Según publicación de Newscientist, esta situación  supone un problema de gran importancia, debido que sólo las nuevas reinas Bombus terrestres sobreviven al invierno, lo que les permite fundar colonias al año siguiente.

En la revista Science, aparece un segundo estudio realizado por el investigador Mickael Henry del Instituto Nacional de Investigación Agrícola de Aviñón (INRA) en Francia, quién junto a su equipo, suministraron bajos niveles de otro neonicotinoide, el thiamethoxan, a colonias de  abejas de una especie europea la Apis Melífera.
Lograron constatar que las abejas que habían consumido este pesticida, era menos propensas a volver a sus colmenas, lo que sugiere que al alimentarse,  el pesticida afectó su sentido de orientación, causando una gran mortalidad de los insectos ante el fallo de búsqueda.
Estos estudios han puesto en relieve los efectos del uso generalizado de los pesticidas aludidos los cuales deberían ser regulados si es que no pueden prohibirse.
Newscientist, menciona que Alemania, Francia y Eslovenia ya  establecieron límites sobre su uso; en cuanto a los apicultores estadounidenses han pedido a la Agencia de Protección Medioambiental de Norteamérica, que prohíba también el insecticida  neonicotinoide clothianidin, el cual es absorbido por las plantas y después es liberado a través del polen y el néctar. Estos pesticidas, aparte de las abejas,  también afectan el sistema nervioso central de los insectos, y con menor toxicidad en los mamíferos.

Los investigadores del Laboratoire Microorganismes Génome et Environnement y del Laboratoire de Toxicologie Environnementale de Francia, durante 2011 descubrieron que las abejas melíferas presentan un alto riesgo de infectarse con el parásito Nosema Cerenae (N.Cerenae) cuando han sido expuestas a insecticidas aún cuando sea en dosis bajas.
El resultado publicado por Cordis, es que los investigadores franceses evaluaron las interacciones entre patógenos y toxinas en la salud de las abejas. Las abejas infectadas murieron tras exponerlas a los insecticidas, lo que señala que las dosis de insecticidas consideradas no letales presentan un potencial tóxico sí letal para organismos infectados por parásitos, aumentando así en gran medida la vulnerabilidad de las abejas.
Fuente: Solociencia – ONG Plan Bee – Pro Chile