lunes, 9 de mayo de 2011

ALIMENTOS TRANSGÉNICOS

El ser humano lleva miles de años modificando los vegetales que utiliza en su alimentación, es el caso de variedades de frutas que son mezcla de diferentes plantas (Ej: pomelo/naranja, pera/manzana, frambuesa/mora, etc.); sin embargo, la ingeniería genética permite ahora hacer en pocos años y en forma controlada, modificaciones que antes  fueron décadas de intenso trabajo.
La contraparte de este avance tecnológico, son las dudas que la ciencia aún no devela completamente
Los alimentos que cada día adquirimos en las cadenas de supermercados, a pesar de las regulaciones exigidas por la ley, no nos detenemos a considerar los ingredientes y aditivos que ellas contienen.  Es notorio que muchos de ellos,  son de origen transgénicos, especialmente en los de consumo masivo, como ser fideos, harinas, aceites, margarinas, salchichas, mortadela, salsas de tomate, leche, etc.
¿Quien sabe las consecuencias de ingerir alimentos transgénicos desde la primera edad? Nadie lo sabe con exactitud, aún cuando muchos de ellos pueden provocar alergias y  resistencia a los antibióticos. Llama la atención que algunos productos sean del tipo light o diet, al igual que leches descremadas, usadas preferentemente por personas que ya tienen algún problema de salud y, por lo tanto, están más expuestas a ser afectadas por alimentos que poco o nada tienen de “natural”. Ocultar la información, en este caso, equivale a un engaño que puede costar caro a la salud de las personas.

En Perú, los campesinos de la Asociación de Comunidades del Parque de la Papa, de la región sureña del Cuzco, según noticia de la agencia Efe del 9 de mayo, mediante un acto simbólico a metros de la Plaza de Armas de Lima,procedieron al lavado de papas nativas y las bandera de Perú y del imperio de los Incas, como protesta a la autorización gubernamental del ingreso de semillas transgénicas.  La papa es uno de los principales alimentos de la población en Perú y su reclamo es exigir a las autoridades consideren que este tipo de autorización puede dañar el producto nativo, tanto en salud, economía como el medio ambiente.
Los agricultores peruanos han iniciado  una protesta  porque su interés está en proteger  la producción de alimentos manteniéndola en la forma más natural posible.

En Chile es algo nuevo, por más que se argumente que siempre se han producido cruces genéticos entre diversas variedades de plantas, o que los campesinos, han experimentado tradicionalmente la producción de híbridos para mejorar la calidad del poroto, lenteja o papa. La modificación genética que da vida a los transgénicos es  nueva. En este caso, se introduce por la fuerza el gen de una especie en el patrimonio genético de otro ser vivo, de una manera que nunca se habría producido en la naturaleza (mezcla de un gen animal con otro vegetal, por ejemplo) y que tampoco el campesino hubiera podido hacer por su cuenta. Así, se han introducido en vegetales genes de pescado, mariposa, sapo, escorpión e, incluso, de virus y bacterias. El ser humano nunca se alimentó así, y no es posible prever las consecuencias en el largo plazo.
El primer alimento, modificado por la ingeniería, en ser producido para el consumo masivo fue el tomate Flavr Svr.
Los alimentos que posteriormente se modificaron fueron la soja y  arroz en los cuales se modificó su constitución para hacerlos más resistentes a herbicidas; y el maíz,  se le modificó para resistir determinados insectos y generar mayor rindes por cultivo y cosecha.
También hay transgénicos resistentes a herbicidas, que permite aplicarlos para exterminar las malezas sin dañar las plantas. El problema es que con el tiempo las malezas también desarrollan resistencia y a mediano plazo los productores están obligados a usar cada vez más agroquímicos. Y nada de esto es inocuo.

Además de los impactos negativos, los organismos genéticamente modificados, debido a la contaminación genética, aceleran la pérdida de biodiversidad y la disminución de especies autóctonas, donde los transgénicos representan una amenaza para el ambiente, debido a la pérdida irreversible de diversidad biológica. De hecho, el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) sobre el estado del medio ambiente y medidas normativas (1972-2002) es lo que está ocurriendo con el maíz en México.
El Pnuma llega a la conclusión que el principio precautorio debería aplicarse como regla principal, hasta que exista un consenso científico sobre el tema. En virtud del principio  de precaución, establecido en el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (Montreal, 2000), no debería permitirse la producción industrial -menos aún la comercialización- de alimentos transgénicos mientras no se pruebe que son inofensivos, cualquiera sea el tiempo que eso requiera.
Se estima que en el mundo hay actualmente más de sesenta millones de hectáreas plantadas con soya, maíz, algodón y colza transgénicos. El principal productor es Estados Unidos, que concentra el 63% de la producción mundial, seguido a distancia por Argentina (21%), Canadá (6%), China (4%), Brasil (4%) y Sudáfrica (1%). También se han ido incorporando otros países, como Australia, España, Alemania, Rumania, Bulgaria, México, Indonesia, India, Uruguay, Colombia, Honduras y Filipinas.
En Chile, consumimos alimentos derivados de productos transgénicos, un tema extenso a tratar próximamente.
Copilado : Efe 09.05.2011, Punto Final.cl, eumed.net,varios
http://www.puntofinal.cl/568/transgenicos.htm
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/cl/srn-transg.htm
http://www.profesorenlinea.cl/Ciencias/Alimentostransgenicos.htm
http://www.piensachile.com/content/view/5599/10/