lunes, 11 de abril de 2011

PLÁSTICOS AUTORREPARABLES

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Un importante avance hacia el logro de plásticos capaces de autorrepararse ha sido concretado a través de una investigación realizada en Fraunhofer-Gesellschaft. Los ingenieros emplearon polímeros elásticos capaces de detener el crecimiento de diminutas grietas que se presentan en los componentes al soportar distintas presiones. Muchos elementos, maquinarias y dispositivos industriales podrían beneficiarse con este adelanto.
Los elementos indestructibles pueden apreciarse únicamente en los avisos publicitarios y en el cine, por lo menos por ahora. Aunque los componentes de plástico empleados en la industria llegan a ser muy resistentes, todavía pueden romperse al soportar importantes cargas mecánicas.

Las microgrietas pueden encontrarse en cualquier parte de los componentes, y son tan diminutas que es imposible advertirlas durante el uso cotidiano. Como consecuencia de ellas, pueden producirse el imprevisto estallido de un neumático en un vehículo o el colapso de una silla de plástico al sentarse.
Las grietas y fracturas en los componentes de plástico se desarrollan lentamente o de un momento a otro, por eso es vital el avance obtenido por los especialistas alemanes. La investigación fue difundida a través de una nota de prensa de Fraunhofer-Gesellschaft y mediante un artículo publicado en el medio especializado Physorg.com.
Concretamente, los ingenieros alemanes han desarrollado elastómeros que pueden repararse a sí mismos, evitando de manera totalmente autónoma el crecimiento de las grietas desde un principio, para así poder superar el riesgo del colapso material espontáneo. La fuente de inspiración para este desarrollo fue el comportamiento de distintas especies vegetales, como por ejemplo el árbol de caucho Hevea brasiliensis.
El principio aplicado a los elastómeros tiene que ver precisamente con la forma de autocuración que practica el Hevea brasiliensis. Cuando el árbol de caucho sufre algún daño, libera naturalmente una proteína que se combina con las partículas de látex para cerrar la herida en su estructura.

Según el Dr. Anke Nellesen, del Fraunhofer Institute for Environmental, Safety and Energy Technology, el nuevo proceso consiste en la carga de microcápsulas con un componente especial (poliisobutileno) en los elastómeros realizados con caucho sintético, para estimular así un mecanismo de autocuración del
plástico.
Cuando las cápsulas advierten una presión determinada, se abren y expulsan el poliisobutileno, que se mezcla con las cadenas del polímero de los elastómeros y cierra las grietas producidas. El grupo ya ha tenido éxito en algunas pruebas, pero el efecto de autorreparación aún debe optimizarse.
Los resultados sobre los elastómeros de caucho sintético indican la presencia de importantes propiedades de autorreparación, ya que los defectos provocados por la presión sobre el material se superaron y reestablecieron en un 40 por ciento, después de un periodo de reparación autónoma de 24 horas.

Por otra parte, una variante en el proceso parece también incrementar su efectividad. Los ingenieros alemanes han logrado todavía mejores resultados mediante el suministro de iones en los elastómeros. El árbol de caucho también actuó como modelo para este método complementario.
Al igual que en el árbol, los iones logran optimizar la adherencia y permitieron unir más rápidamente las partes dañadas. Considerando que las partículas con cargas opuestas se atraen (un ión positivo busca unirse con un ión negativo), el elastómero dañado se favorece con este proceso y logra reparar más fácilmente las grietas y fisuras.

Por otra parte, los iones permiten asegurar la estabilidad de las reparaciones realizadas. Una de las industrias que se podría ver más beneficiada con este desarrollo es la automovilística, y es por eso que los especialistas de Fraunhofer-Gesellschaft han desarrollado un prototipo de suspensión del silenciador con capacidad de autorreparación.
Copilado de: http://www.tendencias21.net/Crean-piezas-de-plastico-que-pueden-repararse-a-si-mismas_a6199.html?preaction=nl&id=9592021&idnl=87540&
Componentes plásticos con capacidad de autorreparación podrían marcar un gran avance en distintas industrias, como por ejemplo la automovilística. Imagen: Fraunhofer – UMSICHT.

RIESGO DE MUTACION DEL VIRUS DE LA GRIPE A


Imagen: Virus de la gripo H1N1 - Foto:Centers for Disease Control
Ese patrón de dos oleadas es típico de los virus de la gripe más peligrosos, razón por la cual a muchos científicos les preocupa que el virus de 2009, el H1N1 (Gripe A), evolucione hacia una forma más mortífera. El H1N1, reconocido por primera vez en Marzo de 2009 en México, contiene una mezcla de genes de la gripe humana, la porcina y la aviar, que despertó el lógico temor de que fuese más mortífero que el virus de la gripe estacional típica. Sin embargo, el número de muertos fue mucho menor de lo esperado, en gran parte porque el virus resultó ser relativamente ineficaz en su propagación de persona a persona.
En un nuevo estudio realizado por el equipo de Ram Sasisekharan del MIT, se ha descubierto que una sola mutación específica en la composición genética del H1N1 le bastaría para poder transmitirse mucho más fácilmente entre las personas. Los laboratorios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en muchas partes del mundo están recolectando muestras de cepas de la gripe humana y la aviar. El ADN de esas cepas es secuenciado y analizado en busca de posibles mutaciones importantes. Sin embargo, es difícil, con la tecnología actual, predecir cómo un cambio específico de la secuencia de ADN modificará la estructura de las proteínas de la gripe, incluyendo la hemaglutinina (HA), que se une a receptores celulares en las vías respiratorias humanas. Ahora que esta mutación específica de la hemaglutinina ha sido identificada como potencialmente peligrosa, la OMS debería ser capaz de detectar cualquier virus con esa mutación, tan pronto como aparezca.
La cepa de la Gripe A de 2009 (H1N1), al igual que la cepa NY18 de la primera oleada de lo que acabó siendo la Gripe de 1918, no se enlaza eficientemente a esos receptores, pero bastó una sola mutación de la proteína HA del virus NY18 para convertirse en la más virulenta cepa SC18, que causó la segunda y catastrófica ola.
En el nuevo estudio, los investigadores del MIT se centraron en un segmento de la proteína HA que afecta a su capacidad para enlazarse a las células respiratorias. Crearon un virus con una sola mutación en esa región, por la cual se sustituyó el aminoácido isoleucina por otro aminoácido, la lisina. Ese cambio incrementó significativamente la capacidad de la proteína HA para enlazarse. Los científicos también han constatado que el nuevo virus se extiende más deprisa que las previas entre los hurones, utilizados comúnmente en modelos de infección por la gripe humana. Si tal virus mutante evoluciona, podría generar una segunda oleada más peligrosa, como la de 1918. El aminoácido en cuestión se encuentra en una parte del genoma viral propenso a mutar con frecuencia.